Los periodistas acudieron a zona de conflicto para realizar su trabajo.
Los periodistas acudieron a zona de conflicto para realizar su trabajo.

Dos periodistas y un chofer del diario El Comercio, uno de los principales de Ecuador, fueron secuestrados en la frontera con Colombia, según confirmó oficialmente el gobierno ecuatoriano a través del ministro del Interior, César Navas.

Sin dar mayores detalles, Navas señaló que la confirmación del secuestro se deriva de "un contacto", añadió que "tenemos información de que están bien", y alimentó la versión de que se encontrarían en territorio colombiano.

En conferencia de prensa, el funcionario señaló que el equipo periodístico pasó por el retén militar y recibió las advertencias del caso para circular en la zona de límite internacional por parte de los militares, pero igualmente ingresó a la zona.

"A nombre del presidente Lenín Moreno, expresamos nuestra solidaridad con los familiares y rechazamos estos hechos", apuntó Navas, quien además hizo un llamado a los periodistas a no exponerse a situaciones riesgosas y revisar el protocolo de seguridad entregado por las autoridades, el que, de ser necesario, “será revisado ante las actuales circunstancias”, afirmó.

Al mismo tiempo, periodistas, comunicadores, fotoperiodistas, camarógrafos y demás trabajadores de prensa publicaron un pronunciamiento público, donde expresan que “un equipo del diario El Comercio que realizaba trabajo de cobertura en la frontera norte fue secuestrado por grupos irregulares armados que operan en el sector. Se trata de una zona de conflicto que ha desbordado un clima de violencia en las últimas semanas, en la provincia de Esmeraldas, en la frontera con el departamento de Nariño, Colombia. Nuestros colegas fueron a trabajar. Estaban cubriendo un conflicto en territorio ecuatoriano, un tema de importante relevancia. Con el objetivo de mantener informada a la ciudadanía sobre los sucesos en Esmeraldas, se trasladaron a diferentes sectores de la provincia por una zona que, según el Gobierno, tiene una alta y constante presencia militar. No estaban de vacaciones, no evadieron sus responsabilidades, estaban trabajando para informar a la ciudadanía. Expresamos nuestra solidaridad a los familiares y amigos de las víctimas frente a este acto de violencia contra periodistas que simplemente cumplian con su labor”.

Luego, los trabajadores de prensa ecuatorianos enumeran una serie de puntos, donde responsabilizan al Estado del Ecuador de salvaguardar la seguridad de sus colegas y afirman que “el aumento de control militar, la falta de información veraz y el manejo de una sola tesis sobre los acontecimientos de violencia generados en la provincia de Esmeraldas por parte del Gobierno Nacional provoca manipulación y tendencia a olvidar otros problemas también generadores de la violencia: la presencia del narcotráfico mexicano y colombiano, la violación a derechos humanos por parte de la creciente ola palmicultora en la zona y la excesiva venta y producción de oro de manera ilegal y a media escala. Estos son escenarios perfectos para la violencia. Es deber de la prensa informar sobre todos estos hechos”.

Por último, exigen en el documento que los periodistas secuestrados sean recuperados sanos y salvos, siendo esta “una prioridad para el Estado” y exhortan “a no mantener en reserva los nombres de los tres integrantes del equipo secuestrado. Ellos tienen familia y tienen rostro. Los protocolos de seguridad y protección dicen que deben revelarse los nombres. En México el anonimato de periodistas secuestrados ayudó a su vulnerabilidad”.

Por último, rechazan las insinuaciones de las autoridades de culpabilizar a los periodistas: “Sabemos los riesgos que implica nuestro trabajo en zonas de conflicto, pero es deber del Estado precautelar la seguridad del ejercicio profesional del periodismo”.

Fuente: Tiempo Argentino