Algunos adultos se preocupan por mantener la magia de la Navidad. Una ceremonia que se compone de esconder los regalos de los niños y distraerlos a las 12 en punto para minar el arbolito de bolsas –o bien, disfrazar a cualquier tío con una larga barba y un gorro rojo-.

Seguramente, los padres de Coleman, un niño de 7 años, no se imaginaban que iba a ser el presidente de su país el que le develara la verdad del "milagro navideño" a su hijo.
“¿Sigues creyendo en Santa? Porque a los siete años es raro?”, le dijo Donald Trump con cierta maldad al pequeño del otro lado de la línea.

Como si se tratara de sus épocas más mediáticas en la televisión y el cine, el magnate, junto a la primera dama Melania Trump, se encargó de montar un show a partir de la clásica llamada de los niños a la Casa Blanca durante la Nochebuena. En esta particular performance, Trump no solo le llevó preocupación a varios chicos acerca del paradero de Papá Noel sino también que fue descortés con un chiquito al que le cortó abruptamente. "Hablamos después", le dijo.

Showman de América

Más preocupado por ser noticia como celebridad que como mandatario, Donald se encargó de dejar varias frases polémicas. Y, evidentemente ofuscado por pasar las fiestas en la Casa Blanca y no en su residencia privada e Florida, publicó en su Twitter: "Estoy completamente solo (pobre de mí) esperando que los demócratas regresen y hagan un acuerdo sobre la seguridad fronteriza que necesitamos desesperadamente", escribió.

Y agregó: "En algún momento, los demócratas que no quieren llegar a un acuerdo le costarán a nuestro país más dinero que el muro fronterizo del que todos estamos hablando. ¡Es una locura!", concluyó.


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