Día mundial de la hipertensión arterial: el 40 por ciento de los argentinos tiene presión alta

La enfermedad representa la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo y es el factor de riesgo número uno de infarto y accidente cerebro vascular (ACV).

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La hipertensión arterial es un problema frecuente en la población. Según los datos de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), el 40% de los argentinos la padece y la mitad no sabe que la tiene.

“Las cifras coinciden con las que tienen los países desarrollados. No nos sorprende ese valor. Está dentro de lo que preveíamos. Pero sí, nos preocupa”, confesó la presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), Irene Ennis.

Y en esto los hábitos alimenticios de la sociedad juegan un papel preponderante. Ya sea el sedentarismo, como la obesidad, el sobrepeso y el estrés son factores determinantes para que el problema se manifieste en cada vez más personas.

“Las drogas ahora disponibles-explicó la especialista- son sumamente efectivas. Pero de los que tienen hipertensión arterial sólo la mitad está bien controlada y al ser crónica, no doler, no picar, no arder, cuando se produce una manifestación, ya es tarde”.

Vale decir que la enfermedad representa la principal causa de muerte y discapacidad en el mundo y es el factor de riesgo número uno de infarto y accidente cerebro vascular (ACV).

¿Cuándo se considera hipertensión arterial?
Existen dos medidas: la presión arterial sistólica (PAS) o máxima y la presión arterial diastólica (PAD) o mínima. Se considera presión arterial alta (hipertensión) cuando dicha medición máxima es mayor o igual a 140 y la mínima es de 90.
Cambio de hábito
Pareciera ser que cuesta y mucho erradicar algunos hábitos. La sal en la mesa es uno de los más nocivos, ya que para muchos es la invitación a agregar esta sustancia a la comida e incrementar de esta manera su consumo.

Si bien existe en el mercado una gran variedad de este producto (del Himalaya, light, marina, fina), lo importante es la cantidad de sodio que posea. “No siempre son mejores las nuevas ni las más caras. Por eso es fundamental revisar cuánto contiene ya que, por ley, siempre debe estar explicitado”, detalló la doctora Ennis.

Quitar la sal de la alimentación pareciera ser una solución, pero no siempre es tan lineal. “La gente entiende que comer sin sal es no usar el salero y eso es el 20 por ciento de la sal que ingerimos. Pero el 80 por ciento está, en realidad, en los alimentos procesados”, subrayó el doctor Pablo Rodríguez, Jefe de la clínica de Hipertensión Arterial del ICBA.

“Muchas veces cuando un paciente llega a la consulta lo primero que me dice es que no come con sal. Pero si bien no tiene un salero a mano, come una picada tres veces por semana, que es un mar de sal; o come pizza o pan que también contiene mucha sal”, detalló.

La clave, para el médico especialista en cardiología e hipertensión arterial, es la educación alimentaria. Una forma útil a la hora de determinar cuánto sodio tiene un producto es “la fórmula mágica: si contiene más de 120 miligramos de sodio cada 100 gramos de ese alimento es que tiene mucha sal”.

Hay que tener en cuenta que la sustancia no solo está presente en los alimentos salados. Las facturas, por ejemplo, tienen un alto contenido de sodio pese a que su gusto sea dulce. De la misma manera sucede con las conservas enlatadas.

Y si bien es necesario estar atentos a las etiquetas, el punto central para el especialista está en ser realista y no pedir fórmulas mágicas. “Si yo tengo como paciente a un taxista que para media hora para comer algo, es muy poco probable que vaya a comer una ensalada todos los días. Entonces, si tiene 14 comidas a la semana, y sé que se va a cuidar en 12, y en dos se va a liberar, yo firmo. Porque cuando nos ponemos estrictos, es cuando más incumplimientos va a haber”, explicó el doctor Rodríguez.

Condimentar con especies, usar limón, aumentar la ingesta de verduras y frutas, evitar los alimentos procesados y hacer ejercicio regularmente son algunas de las alternativas para evitar la sal y por consiguiente la hipertensión. Lo importante entonces es la constancia, la educación y por sobre todo la prevención.