La reconocida nadadora paralímpica, Daniela Giménez, visitó la redacción de Primera Línea y habló de varios temas: su reciente medalla de oro conseguida en el Mundial de Natación Paralímpica 2017 en México; sus inicios; la importancia de su familia en su carrera profesional y su próximo gran objetivo: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Lejos de lo que ella podía imaginar, la deportista chaqueña obtuvo la medalla de oro en los 100 metros Pecho SB9 en el Mundial de México, disputado entre el 2 y el 7 de diciembre, logrando quebrar una racha de 24 años sin nadadores argentinos en lo más alto del podio mundialista. A su histórico logro, se sumó la destacada actuación del equipo argentino, que cosechó un total de 10 medallas en dicho certamen internacional: 1 de oro, 4 de plata y 5 de bronce.

Obtener la presea dorada no estaba en sus planes inmediatos, ya que las condiciones previas a competir en el Mundial de México no fueron las óptimas. “Fue muy raro, una situación extraña. El Mundial se tendría que haber realizado en octubre y cuando ya nos encontrábamos allá ocurrió lo del terremoto y nos tuvimos que volver”, contó.

Claramente, la reprogramación forzada del certamen descolocó a todos: “Fue un período bastante tenso y todos teníamos un nivel de motivación muy negativo porque no confirmaban si se iba hacer el Mundial y cuándo. Había rumores de que se haría el año que viene y como no sabíamos nada, teníamos que seguir entrenando sin saber para qué ni para cuándo. Fue horrible”.

“Cuando lo reprogramaron fue un período de entrenamiento duro, sabiendo que nos iríamos a Ciudad de México sin hacer la adaptación previa que se necesita para competir en la altura. Fuimos con muchos interrogantes, no sabíamos que iba a pasar”.

Las horas previas a competir en los 100 metros pecho no fueron nada fáciles para Daniela, razón por la cual el primer puesto la tomó verdaderamente por sorpresa. “Fue sorprendente que me haya ido bien en los 100 metros pecho porque la noche anterior nadé los 200 metros medley y nunca la pasé tan mal en una prueba de competencia como en ese día, a la altura la sentí en todo el cuerpo, no podía caminar. Esa noche me fui a dormir y todavía sentía que me ardía la garganta hasta la mitad del pecho por el esfuerzo que había hecho para respirar durante la carrera. Hasta los 150 iba primera, pero en los últimos 50 metros me morí y quedé cuarta”.

A la mañana siguiente, llegó el momento de competir en los 100 metros pecho y, si bien era consciente de que por ranking podía hacer una buena performance en esa prueba, no podía quitarse de la mente los 200 medley de la noche anterior.

Esa mañana sus sensaciones no se modificaron, seguía sintiéndose mal y, por este motivo, sólo hizo la mitad de la entrada en calor que le indicó su entrenador Juan Manuel Zucconi. “Salí, me puse a escuchar música y dije: Que sea lo que Dios quiera, ya está estoy resignada. Me sentía una fracasada”, recordó. Minutos después, contrario a todo lo que Daniela pudiera imaginar, se coronaba campeona del mundo.

Daniela Giménez en la ceremonia de premiación del Mundial de Natación Paralímpica México 2017.

Sus inicios

Su primer contacto con los deportes se produjo cuando tenía tan sólo los 5 años de edad. Como desconocía la existencia del deporte adaptado, practicó todos los deportes como cualquier chico.

Pero en el año 2007, participó de un torneo en la ciudad de Corrientes marcaría un antes y un después en su vida: “Me vio una profesora que trabajaba con la selección y me invitó a mi primer torneo. Vieron que tenía buenos tiempos y que podía clasificar a torneos más importantes hasta que sin querer, sin darme cuenta, me encontré participando en mi primer Panamericano y clasificando a mi primer Juego Olímpico al año siguiente. En ningún momento fue planeado. Nunca dije: yo quiero ser nadadora profesional”, rememoró la joven de 25 años, quien es nadadora profesional desde los 14.

Apoyo familiar

Si hay algo que Giménez tiene en claro, es que su familia fue el pilar fundamental para transitar su carrera profesional de la mejor manera. “El apoyo que tuve de parte de mi familia durante mi carrera fue increíble. Cuando yo comencé a viajar, mis padres se mataban para que no me faltara nada, nunca falté a un torneo. Me acompañaban siempre, mi mamá dejaba de trabajar y se iba conmigo a las concentraciones, me llevaban y traían”, remarcó. Y añadió: “Sin el apoyo de mis padres y de mis hermanos no estaría acá, sin dudas”.

“Sin el apoyo de mis padres y de mis hermanos no estaría acá, sin dudas”, expresó la deportista.

Su próximo objetivo y la idea del retiro

Los juegos Olímpicos de Tokio 2020 es el próximo objetivo que Daniela Giménez tiene en mente. “Tengo sentimientos encontrados porque no sé si serán mis últimos Juegos, no sé si voy a seguir o voy a dejar”. Hasta llegar a esa competencia tan importante, deberá hacer frente a tres años de dura competencia: en el 2018 hará una gira europea enmarcada en la serie mundial de natación que organiza el Comité Mundial y a fin de año participará del torneo sudamericano; mientras que en el 2019 tendrá un nuevo Mundial y, a su vez, dirá presente una vez más en los Juegos Panamericanos.

Según anticipó, luego de su compromiso en Tokio comenzará a evaluar su futuro y serán varios los factores que tendrá en cuenta para tomar una decisión definitiva al respecto. “Me gustaría retirarme en lo más alto, quiero yo dejar el deporte y no que el deporte me deje a mí. Voy a tener 28 años, el deporte demanda mucho y tiene fecha de caducidad: se termina cuando se agota el cuerpo o la cabeza, yo creo que se me va a agotar la cabeza”, vaticinó.

No obstante, dejó la puerta abierta a continuar después de los Juegos de Tokio: "Puede ser que siga para un próximo Mundial. Todavía no sé, iré viendo año a año”.

Por último, Daniela reiteró su profundo agradecimiento a su familia, a su grupo de amigos y, en especial, a su actual entrenador Juan Manuel Zucconi y a su preparadora física, Laura Binetti, que hoy en día son personas fundamentales para ella y su sostén en Buenos Aires, su actual lugar de residencia.

 

 

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