El ex Fiscal Federal Roberto Mazzoni condenado a 11 años por los delitos de tormentos psicológicos, omisión de denunciar e incumplimiento de los deberes. Y Pablo César Casco jefe de guardia del Servicio Penitenciario Federal de la Cárcel U7 a 11 años por tormentos a detenidos por razones políticas.

De todas las pruebas producidas durante el juicio , tanto Testimonios como diversas documentales especialmente los expedientes de la época , quedó claramente demostrado que el ex Fiscal Mazzoni tomó conocimiento de modo directo de las torturas sufridas x ex detenidos políticos y teniendo la obligación funcional de hacerlo , omitió investigar dichos delitos .

En todos los casos tenía la información suficiente para poder identificar a los autores de dichas torturas producidas contra detenidos a su cargo en la Brigada de Investigaciones.

Ello en un claro accionar sistemático de encubrimiento de los policías represores y su accionar de obtener declaraciones bajo torturas y en un claro incumplimiento de sus deberes de funcionario público.

Lo mismo quedó demostrado en el accionar del ex juez Federal Córdoba y el ex Fiscal Federal Flores Leyes - ambos fallecidos - lo que denotaba un funcionamiento corporativo y funcional al terrorismo de estado de estos funcionarios judiciales federales.

Se pobró durante el juicio con el testimonio contundente de ex detenidos políticos de la Cárcel U7 , que la Guardia a cargo del Oficial Casco era denominada la guardia dura y el en persona dirigía las requisas - incluso con participación del Ejército- donde se sacó a los detenidos los calentadores, libros, radios, papel y lápiz. Casco aplicó la orden de la suspensión de la correspondiente y las visitas familiares en 1976.

Además ordenaba castigos sistemáticos con cualquier pretexto , sometiéndose al enclaustramiento de detenidos en celdas de castigo por 30 días , desnudos , sin colchón , con media ración de comida y obligándolos a bañarse con agua fría en pleno invierno.

Además dirigió personalmente golpizas sistemáticas a los detenidos durante los traslados utilizando tonfas , golpes de puño y patadas.

El Régimen del Servicio Penitenciario  tenía el objetivo de quebrar moralmente y físicamente a los detenidos y Casco fue el encargado de instrumentar las acciones en ese sentido.

A la ves hubo algunos casos de absoluciones puntuales que serán apelados por la Fiscalía y las Querellas.


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