El 11 de septiembre de 2013 en un vuelo de Air France llegaron a París, desde Caracas (Venezuela), 31 valijas con 1,3 toneladas de cocaína. La droga, valuada entonces en unos 300 millones de euros, había sido metida sin ningún disimulo en el equipaje, como si se tratara de corbatas o de pares de zapatos.

El caso fue recordado en las últimas horas por algunos especialistas en narcotráfico y sería uno de los escasos antecedentes del sorprendente operativo concretado el pasado martes 24 en el Aeropuerto de Ezeiza.

Lo que ocurrió el martes fue el decomiso de decenas de panes de droga acomodados así nomás dentro del equipaje de 10 pasajeros. Estos terminaron detenidos al igual que otras tres personas de apoyo y tres agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) encargados operar los escáneres.

Dos reclutadoras de "mulas" lograron escapar y lo mismo habría pasado con los jefes de la banda. Según pudo averiguarse, al menos uno de ellos sería un ciudadano dominicano que ya había sido declarado "prófugo" en una causa a cargo de la Policía Federal y el juez federal Ariel Lijo.

Este dominicano logró huir el pasado 5 de septiembre cuando el juez Lijo intentó detenerlo como organizador de una banda dedicada a la trata y explotación sexual de mujeres, la venta de drogas, la falsificación de dólares y el lavado de dinero. En ese operativo -bautizado "Operación Bachata"- se detuvo a 16 personas de diferentes nacionalidades: argentinos, colombianos dominicanos y uruguayos.

La pista del dominicano, su nombre completo, había llegado en paralelo a la PSA en abril a través de una llamada anónima. De acuerdo a la denuncia él, su hermano y su madre se dedicaban a mandar "mulas" a España. Esa llamada fue la que llevó primero a las reclutadoras y finalmente al secuestro de la droga en Ezeiza el martes pasado.

Incógnitas y un llamado anónimo

Poco antes del mediodía del 24, la PSA secuestró 255 kilos de cocaína que había sido colocada sin ningún disimulo en el interior de nueve valijas y cinco mochilas. Allí mismo se detuvo a las 10 personas que iban a embarcar en el vuelo el UX 042 de Air Europa rumbo a Madrid y Barcelona. Entre los detenidos hubo incluso una pareja que pretendía viajar con su hija de tres años.

Fue un operativo extraño por donde se lo mire, que apenas registra dos antecedentes similares en la Argentina: el secuestro de 38 kilos de cocaína metidos en bolsos que fueron incautados en Ezeiza a un pasajero que pretendía tomar un vuelo rumbo a Johannesburgo (Sudáfrica) en 2011 y el secuestro de 56 kilos de cocaína en dos valijas que otro pasajero intentó despachar a Cancún, en 2009.

En el caso del martes hay muchas cosas que llaman la atención. Por un lado el nulo método de ocultamiento (apenas un poco de café rociado en los panes para despistar a los perros). Por otro la importante cantidad de cocaína  que la organización pensaba mandar por avión y el modo en que manejaron la logística de las "mulas" elegidas.

Las reclutadoras, hoy prófugas, se movieron como si trataran de que los elegidos encajaran perfectamente en los perfiles de riesgo que se manejan en los aeropuertos.

Seleccionaron gente sin antecedentes penales, jóvenes, que nunca habían viajado en avión (sólo dos de los 10 lo habían hecho). Además, compraron sus pasajes de avión poco tiempo antes, en efectivo, y en la misma agencia de turismo del Centro porteño. "Incluso uno de los detenidos había sacado el pasaporte el sábado pasado en el trámite express que se hace en el aeropuerto de Ezeiza", confió una fuente.

Las "mulas" detenidas el martes en Ezeiza prácticamente llevaban una "X" invisible en la espalda. Pero la verdad es que a seis de ellas la PSA ya las estaba esperando en el aeropuerto debido a que la investigación había comenzado el 11 de abril, cuando se recibió el anónimo con el nombre del ciudadano dominicano.

De acuerdo a la versión oficial en abril alguien llamó al teléfono oficial de Unidad Operacional de Control del Narcotráfico y el Delito Complejo (UOCNyDC) de la Policía Aeroportuaria y pasó los nombres de dos hermanos y de su madre y sostuvo que estaban traficando cocaína a España. Tambien dijo que la última vez había sido en marzo.

Cierto o no (los anónimos son un viejo método policial para iniciar investigaciones) el caso quedó en manos del juez en lo Penal Económico Pablo Yaradola, quien ordenó escuchas telefónicas.

Al resto se llegó con la ayuda de Aduana y de Air Europa, la aerolínea que habían elegido para el viaje. “Los únicos detenidos son pasajeros que despacharon el equipaje confiscado. Nadie de la aerolínea estaba involucrado”, remarcó Miguel Ángel Uriondo, director de Comunicación de Globalia, la empresa dueña de la línea aérea.

Lo que fue una verdadera sorpresa fue el modo en el que la droga pretendía viajar a España y la cantidad. Los especialistas coinciden que para mandar 250 kilos prácticamente sin esconderlos los narcos necesitaban ayuda interna y seguramente hicieron un envío de prueba anterior a este intento, con una cantidad de droga mucho menor.

Fuentes aeroportuarias explicaron que, por reglamento internacional, todas las valijas pasan por un escáner después de que se lo despacha en la línea de check in. En caso de detectar algo sospechoso, se da intervención a perros entrenados para detectar explosivos o drogas y si los canes confirman el hallazgo, el paso siguiente es llamar al dueño de la valija --siempre se abre en su presencia-- y si es posible también a testigos.

Las opiniones se vuelven más contradictorias cuando se plantea cómo la banda pretendía sacar la cocaína del aeropuerto en España. Para algunos es imposible. Sin embargo, otros creen que, por protocolo, España confiaría en que el equipaje ya había sido revisado en el país de origen del vuelo y no le prestarían atención.

Los detenidos

Estas son las fotos que se distribuyeron de las 10 "mulas" detenidas y las tres personas de apoyo, con su edad, domicilio y ocupación.


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