A pocos días del cierre del año, el intendente de Resistencia, Jorge Capitanich, se refirió a un gran abanico de temas. Su gestión al frente del municipio, los temas pendientes, la incógnita respecto a su candidatura a gobernador y su lapidaria opinión en contra del gobierno de Mauricio Macri. “Lamentablemente, la próxima década va a ser una década perdida”, anticipó.

Una de las principales incógnitas del mundillo político local es qué hará Jorge Capitanich el año que viene. ¿Buscará la reelección en el municipio de Resistencia? ¿Se presentará otra vez como candidato a gobernador? ¿Apuntará a un cargo nacional?

Consultado por Ciudad TV, el jefe comunal aún se mantiene hermético respecto a esta cuestión y reconoció que esperará. “Yo personalmente no quiero tomar ninguna decisión hasta tanto se defina el cronograma. Y tenga una definición final de lo que tenga que hacer”, dijo, escueto.

Sin embargo, sostuvo que los candidatos a la gobernación chaqueña deberán tener un proyecto para generar las condiciones necesarias para paliar la crisis económica y social que se vive en la provincia, producto de las políticas de ajuste del gobierno nacional.

“Me parece que lo que no puede funcionar hacia adelante es una candidatura sin proyecto ni proyecto sin la creatividad suficiente para generar recursos e instrumentos financieros para promover el empleo”, dijo el intendente.

“A la gente le cuesta cada vez más llegar a fin de mes. Los comercios están cerrando. La industria está quebrando y hay más desempleo. Es por eso que si no se genera condiciones de movilización de recursos con el objeto de generar crecimiento va a ser muy difícil la gestión hacia adelante”, abundó.

Capitanich fue pesimista respecto al futuro teniendo en cuenta los números rojos de la economía, sumados al fuerte endeudamiento externo. “Veo un horizonte de una década perdida: 2019/2029. Por el cepo económico y de ajuste que impone el Fondo Monetario”, indicó.

En este sentido, fue muy duro con el gobierno nacional al marcar las promesas incumplidas de la gestión macrista con el Chaco. “Dijeron que iban a licitar el Segundo Puente y ahora no saben cómo decir que no lo van a hacer porque era una mentira.

Dijeron que no iban a ajustar la obra pública y la ajustaron drásticamente. No pueden terminar las 7 mil viviendas que se iniciaron en el año 2015 porque no hay partidas y siempre hay excusas.

El segundo acueducto del interior avanzó sólo un 7%, una vergüenza. La autovía de la ruta 11 va a paso de tortuga. Si no hubiésemos dejado las obras con préstamos garantizados la provincia no hubiera tenido ninguna obra”, enumeró.

“Cayó de 15 mil a 3 mil los empleos en la construcción implican claramente un ajuste brutal. Y las PPP que eran la gran solución, no lo fueron. Lo dije muchas veces: era una mentira.

El gobierno nacional miente de una manera descarada, pero hasta ahora logra preservar un núcleo increíble de apoyo que yo lo denomino ‘resistencia populista’ porque venden que el ‘cuco’ es el populismo. Una cosa increíble, pero le funciona. Y le funciona muy bien. Pero como todo, en algún momento se cae”, afirmó.

Sobre su gestión

Capitanich también habló sobre su gestión y reconoció que a pesar de que el gobierno nacional no le otorgó obras a la comuna y hasta la perjudicó dando de baja créditos internacionales destinados a pavimento urbano, el municipio logró continuar con su plan de infraestructura “en base a una administración fiscal ordenada”.

Recordó que cuando tomó las riendas del municipio hace tres años, la administración de Aída Ayala le había dejado una difícil situación financiera, con pases a planta de más de 2000 personas y sin los fondos para hacer frente al pago del aguinaldo de fin de año. “Era un cóctel que daba 144% de masa salarial respecto a los recursos coparticipables. Algo explosivo”, reconoció.

Además, señaló que el gobierno de Macri afectó severamente las perspectivas financieras que tenía el municipio cuando decidió derogar el decreto que había firmado antes de concluir su mandato la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, por medio del cual se le restituía a las provincias los recursos coparticipables que hasta ese momento eran retenidos por la Nación. “Eso nos daba fortaleza a futuro, pero Macri lo exterminó, porque es un exterminador serial de derechos fiscales federales”, sostuvo Capitanich.

También recordó las obras de pavimento que la Nación le sacó de las manos al municipio, la baja del Fondo Federal Solidario (que era dinero fresco para obras de infraestructura) e insistió con que “Macri nos dio nada”.

¿Cómo logró sostener la gestión municipal, entonces? Aumentando impuestos, achicando la planta de personal (sin despidos) y renegociando o dando de baja contratos con empresas tercerizadas.

“A pesar de todo hicimos una reforma fiscal con una nueva ordenanza tributaria impositiva. Pasamos de (una recaudación de) 300 millones de pesos en 2016 a 1.053 millones de pesos en 2018 y 1.400 millones de pesos en 2019. A su vez tenemos la reducción del 15% de la planta global a través de jubilaciones ordinarias, más retiros y renuncias. A eso hay que sumarle la renegociación de contratos, con un ahorro neto de 1 mil millones de pesos”, afirmó.

Pavimento

En este marco, destacó la gran cantidad de pavimento urbano que se realizó en estos tres años de gestión. “El promedio histórico de pavimento urbano de la ciudad era 22 cuadras por año, y ahora lo estamos elevando entre 8 a 10 veces más. Pero es insuficiente porque esta ciudad necesita 5 mil cuadras”, sostuvo.

Reconoció también que las dificultades del tránsito aún se mantienen, pero comentó que entre las medidas a tomar se envió al Concejo Municipal el pliego para licitar el servicio de transporte urbano de pasajero, que también incluye una serie de definiciones respecto de intentar descongestionar el centro capitalino.

También indicó que hay una necesidad cierta de sentar en una mesa de diálogo tanto a movimientos sociales como a sindicatos para buscar alternativas a los cortes de calle. “El problema de los cortes no es un problema inmanente a los comerciantes y vecinos del centro sino que atañe a toda la ciudad. Es un problema de estado que debe ser regulado en base al consenso pero sobre la base de un mecanismo que sea factible de implementar”, sostuvo.