Con cara de piedra, la actual vicepresidenta recibió una condecoración. Solo en nuestra pobre Argentina, una mujer que está procesada en 10 causas y que tiene 4 juicios orales por enfrentar, puede recibir tan alto título honorífico.

Pero a ella, la pobre víctima del sistema la premian, por supuesto aparte de los 2,5 millones de pesos que cobra de jubilación y la que se llevó.

Cristina será distinguida por "su trascendente aporte a la consolidación del sistema democrático argentino". No sé si es broma o quizás solo uso de la ironía.

Las actitudes de la señora, no contribuyeron ni contribuyen al afianzamiento de la democracia en la Argentina, solo atienden a su interés personal.

Sin embargo, a la flamante oradora, se la escuchará hablando de la democracia. Esa democracia que dice defender, pero después avasalla instituciones (el Poder Judicial es independiente), amenaza, denigra a sus propios funcionarios, y hasta ningunea al Presidente. Pero la Doctora viene a dar cátedra de una palabra que en la práctica está claro que desconoce.

Condecorarla honoris causa es faltar flagrantemente a la verdad. Tener el título de una Universidad del Chaco, que tiene sede en Presidencia Roque Sáenz Peña y recibirlo en la Capital, es otro ejemplo de la conducta hipócrita que denota una vez más.

Esto demuestra, como todo es pan y circo, porque lejos de escudarse en sus fueros, debería estar rindiendo cuentas en la justicia; porque no significa respeto, esto ensancha la grieta creada por ella misma; porque indigna a gran parte de la sociedad, la sociedad que quiere de una vez por todas que lo gobierne alguien honorable y con la única ambición de un país que progrese, más justo y equitativo.

Marilyn Canata, ciudadana chaqueña.


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