“Fue muy liberador y poderoso para mí”, relata Calu Rivero sobre la posibilidad de declarar en la justicia no como acusada, sino en un proceso de acusación por estupro agravado contra el actor al que ella señaló por primera vez por no respetar su integridad, su cuerpo y sus límites cuando ella le dijo que “no”.

Juan Darthés le inició un juicio que todavía continúa para que ella lo indemnizara por contar escenas fuera de guión de la novela “Dulce amor”. Pero a ella la escucharon Anita Co, Natalia Juncos y Thelma Fardin.

Las palabras se hicieron eco en otras. Y la denuncia de Thelma derivó en la imputación de violación agravada en Nicaragua, un pedido de captura de Interpol y, ahora, en un juicio por estupro agravado en Brasil.

El 1° de diciembre Dignity, Calu Rivero –transformada en su vida, en su nombre y en su fortaleza- por la palabra dignidad como identidad, logró declarar en el juicio que se lleva adelante en Brasil contra Darthés. La defensa intentó que se callara. A pesar de que en la mesa de Mirtha Legrand él había dicho que quería ir a la justicia, solo fue a la justicia a exigir que Dignity no hable y que pague por hablar.

Ella contó que sufrió vejaciones al trabajar con él, que no respetó ni los guiones, ni sus límites, ni la ficción, sino que invadía su cuerpo, su privacidad y su espacio sin consentimiento, ni marcación de la producción que justificara lo injustificable. Pero él la denunció por contarlo. Aún estando prófugo de la justicia, con un pedido de captura de Interpol, él continúa sosteniendo en la justicia que es una víctima de difamación.

Pero, además, intentó que no pueda declarar como testigo en el juicio por Thelma Fardin por haber dicho que no respetaba el “no es no”. Y además por ser feminista.

Dignity cambió su nombre y conoció, por primera vez, una marcha del 8 de marzo del 2018, para sentirse parte de un sentimiento colectivo de respeto por el cuerpo, la autonomía y la libertad.

Pero el juez la autorizó a declarar y su testimonio fue largo –se extendió por más de cuatro horas- sólido, potente, claro y tranquilo.

El juicio se lleva a cabo en Brasil, pero de modo virtual, la mayoría de los testigos declararon desde la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), en la Ciudad de Buenos Aires. En su caso, por cuestiones laborales, se encontraba en Milán y pudo declarar, en el consulado argentino en Roma.

Ella fue una de las voces fundamentales de las dos jornadas de juicio contra Juan Darthés del 30 de noviembre y 1 de diciembre.

El resto de las audiencias pasaron al 27 y 28 de enero del 2022. La sentencia podría estar en febrero del año que viene después de escuchar a los testigos que faltan declarar y la posible declaración del imputado.

Dignity declaró, a solas, desde el consulado argentino en Roma porque se encuentra trabajando en Milán.

Ella podría haber pedido que él no esté presente durante su declaración porque es un derecho de las víctimas o testigos para no inhibirse, ni intimidarse. Pero, por el contrario, solicitó que él esté y relató su testimonio de frente a quien había dicho que quería ir a la justicia, frente a las cámaras de televisión.

“Por decisión mía (porque el proceso brasilero prevé que las víctimas puedan elegir) Darthés estuvo presente en mi declaración y pude decirle a la cara que me abusó”, escribió Dignity, en un texto para Infobae desde Italia. Y concluyó: “Esto fue muy poderoso y liberador para mí”.

“Quisieron desacreditar mi testimonio por mi compromiso con las mujeres, por ser amiga de Thelma y por tener una causa abierta con él”, relata.

“Si, defiendo nuestros derechos como mujeres; soy amiga de Thelma, nos hicimos amigas, lamentablemente, porque las dos fuimos abusadas por Juan Darthes; y tengo una causa abierta que él inició cuando yo hablé públicamente. Una causa por daños y perjuicios para callarme”.

Las mujeres, a partir de la repercusión de Ni Una Menos, en el 2015, empezaron a hablar en un proceso mundial signado por el #MeToo y lo que se conoce como la liberación de la palabra: poder decir lo que antes se sabía que pasaba pero se callaba.

Dignity fue la primera en animarse a hablar y dejar de encubrir como una herida que rasga la piel y perjudica la carrera la falta de respeto sistemática y serial.

A su testimonio se sumaron otros y, desde México, Thelma escuchó que les había pasado a otras actrices algunas de las situaciones que ya declaró frente a la justicia.

“Agradezco que Thelma haya podido llevarlo a la justicia. Estas instancias son abrumadoras, se le pone mucho el cuerpo y alma”, rescató, después de años, de buscar y buscarse, para lograr sanarse y encontrar su camino profesional y personal entre la fortaleza y la claridad de espejar pasión, amor y poder de superación.

El juez de la causa no aceptó el pedido de la defensa y habilitó que ella pueda dar su testimonio.

Así cuenta su declaración ante el magistrado brasileño: “Me sentí escuchada. Le dije al juez, mirándolo a los ojos, que ellos siguen abusando porque pueden, porque cuando lo hacen no pasa nada”.

Su pedido de hablar frente a frente es inusualmente valiente. Y marca una convicción plena en sus palabras.

“Pedí que esté presente porque él ya no es una amenaza para mí. Aprendí que nadie me va a cuidar mejor que yo y esta experiencia me dio una gran lección sobre la dignidad personal”, destaca.

Y remarca: “Estuve tranquila porque me tenía a mí misma y a mi verdad”. Su rostro fue fotografiado por marcas de moda porque tiene la magia de su Catamarca natal en el tono tierra de su piel, la transparencia de una profundidad que no se quita y la sofisticación de una identidad personal que no tiene fronteras.

Pero su piel, ahora refleja algo que no hay filtro, ropa, ni maquillaje, que puedan igualar: liberación y poder.

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