El presidente Jair Bolsonaro descartó este martes un autogolpe de Estado pero advirtió que su intención es "escuchar al pueblo" en las manifestaciones que la ultraderecha convocó para el 7 de septiembre con el objetivo de repudiar al Supremo Tribunal Federal por haber abierto investigaciones contra el jefe del Estado y detenido a uno de los principales aliados del Gobierno.

A su vez, el ministro de Seguridad Institucional y responsable por los servicios de inteligencia, general retirado Augusto Heleno, advirtió que el Ejército puede accionar un dispositivo constitucional para actuar contra un poder del Estado, mientras que el de Defensa, Walter Braga Netto, apeló al negacionismo ante el Congreso y dijo que en Brasil no hubo dictadura militar y sí un "régimen fuerte" entre 1964 y 1985.

Las tensiones entre los poderes de Brasil siguieron escalando, a tal punto que Bolsonaro insistió este martes con pedir al Senado -que ya anunció que lo rechazará- el juicio político para destituir a los jueces supremos Luiz Barroso y Alexandre de Moraes por haberle iniciado una causa por diseminar noticias falsas, atentado contra el orden público sobre un supuesto fraude en 2022.

Bolsonaro los acusó de haber violado la Constitución y la crisis ganó velocidad con la detención el viernes del exdiputado aliado Roberto Jefferson, presidente del Partido Trabalhista Brasileño, corrupto confeso y que había amenazado a los jueces de la corte portando armas en videos que circularon por las redes sociales y en los que convocó a una rebelión contra los jueces.

El mandatario dijo a una radio de Mato Grosso que él seguirá jugando "dentro de las cuatro líneas de la Constitución".

Acusó además a la justicia electoral de haber violado la Constitución por bloquear publicidades digitales en sitios webs bolsonaristas involucrados con la diseminación de noticias falsas.

"Del otro lado se han salido de la Constitución, espero que vuelvan a la normalidad porque nadie quiere una ruptura, Una ruptura trae problemas internos y externos. El mundo puede levantar barreras comerciales contra Brasil, causar daños aquí adentro. Yo actuó dentro de la Constitución pese a que esos dos jueces actúan por fuera de ella", sostuvo el jefe del Estado.

Pero Bolsonaro continuó y dijo que su "norte" dependerá de la decisión "del pueblo".

"Ahora, ¿dónde terminará todo eso? Soy leal al pueblo brasileño, que estará en las calles el 7 de septiembre, hay marchas convocadas en Brasilia y San Pablo, no sé si voy a participar, pero tengo todo el derecho de hacerlo", subrayó.

El cantante folklórico conservador Sergio Reis, exdiputado y empresario, convocó a los camioneros a bloquear el país para intervenir la Corte Suprema, mientras que los sojeros de Mato Grosso se han dividido sobre la participación del agronegocio en la agenda bolsonarista contra la justicia.

Bolsonaro tiene tres causas abiertas en su contra por la Corte y este martes el fiscal general, Augusto Aras, designado por el presidente, fue obligado a investigar si el Ejecutivo cometió delitos al usar los medios públicos para denunciar con mentiras levantadas de Internet supuestos fraudes en el sistema electoral.

El mandatario intentó cambiar el sistema de urnas electrónicas la semana pasada en el Congreso pero si bien venció en la votación, no le alcanzó para llegar a los dos tercios requeridos.

El mandatario divulgó un video en el cual, ante el comando de las tres Fuerzas Armadas, llama a los militares como el "poder moderador" de la democracia brasileña.

En declaraciones al diario O Globo, Carmen Lúcia Antunes, jueza del Supremo Tribunal Federal, le respondió: "No hay poder moderador del Estado. La Constitución exige moderación por parte de todos. Solamente hay tres poderes en el país".

La respuesta fue para el general Heleno, excomandante en las tropas de la ONU en Haití, ministro de Seguridad Institucional y consejero en Geopolítica de Bolsonaro, que a la radio Jovem Pan declaró que si bien nadie quiere usar el artículo 142 de la Constitución "por algo está ahí".

El artículo 142 indica que los poderes del Estado pueden accionar a las Fuerzas Armadas para asuntos internos.

Con Bolsonaro blindado por una mayoría en el Congreso que bloquea los intentos de destitución a cambio de ganar espacio en el reparto de cargos -como la jefatura de Gabinete-, la carrera hacia las elecciones de 2022 no parece, en esta largada, ser positiva para el excapitán del Ejército.

El expresidente Luiz Inácio Lula da Sílva, jefe de la oposición izquierdista, cumplió su primera etapa de su gira por los estados del nordeste haciendo alianzas y exhibiendo músculo para esos comicios en los que aparece como favorito según todas las encuestas.

"No tengo derecho de jubilarme, ni de quedarme parado, ni de cargar odio, y el Partido de los Trabajadores (PT) tiene la obligación de volver; más adelante definimos la candidatura, yo aún no soy candidato", afirmó el líder de la izquierda en Twitter.

Si la elección fuera hoy, Lula derrotaría a Bolsonaro por 51% a 32% según una encuesta del instituto Iespe para el principal banco de inversiones del país, XP Investimentos divulgada hoy, que indica que el rechazo al presidente subió de 52% a 54% en un mes.

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