Bolsonaro amenaza con reducir los poderes del ex juez Moro, potencial competidor en 2022

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El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, amenazó con recrear el Ministerio de Seguridad y quitarle poderes a su ministro de Justicia, el ex juez Sérgio Moro, un potencial presidenciable famoso por haber condenado al líder opositor Luiz Inácio Lula da Silva y que también puede ser su posible contendiente en las elecciones de 2022.

“Si creamos un ministerio de Seguridad, Moro se quedará con el de Justicia. Existe una demanda de los secretarios de Seguridad de los estados y de las policías para volver a tener un ministerio específico, claro que a Moro no le va a gustar”, dijo el ex capitán del Ejército a periodistas, en la puerta del Palacio de la Alvorada.

Bolsonaro apunta a reducir el poder de Moro, ministro de Justicia y Seguridad Púbica, en el gobierno, sobre todo porque el grupo que defiende a la Operación Lava Jato está chocando con algunos otros aliados de la alianza de extrema derecha en el poder.

Antes de marcharse hacia India de gira oficial, Bolsonaro dejó abierta la posiblidad de cambios en el gabinete, sobre todo por el shock político que causó el viernes la expulsión de Eduardo Alvim, el secretario de Cultura que reivindicó al nazismo citando frases hacia las artes del ministro de Propaganda de Adolf Hitler, Joseph Goebbels.

En juego está nada menos que el control de la Policía Federal, que actualmente está alineada a Moro porque se llevó a comandar la fuerza a todos los comisarios que colaboraron con el en Curitiba cuando era magistrado.

Moro el lunes pasado negó ser candidato presidencial en 2022 pero no descartó posicionarse como un posible miembro del Supremo Tribunal Federal debido a que este año se abrirá un asiento allí.

Bolsonaro y Moro son vistos como rivales internos sobre todo porque las encuestas le otorgan al ex juez una mejor imagen que al presidente, por lo tanto el ministro es hoy por hoy competitivo para uno de los sectores de la extrema derecha.

Moro acaba de desautorizar una ley promulgada por Bolsonaro y tejida en el Congreso por todas las principales fuerzas políticas, tanto oficialistas como opositoras, que es la creación de la figura del juez de garantías, hecha para contrarrestar las decisiones monocráticas de los magistrados de primera instancia.

Esta es la principal consecuencia de los abusos atribuidos a Moro en el ejercicio de la magistratura para arrancar delaciones premiadas en la Operación Lava Jato.

Aliado a Moro y a los fiscales de Curitiba, el juez de la Corte Suprema Luis Fux anuló por tiempo indeterminado la imiplementación de los jueces de garantía.

Fux pasó por encima del presidente de la Corte, Antonio Dias Toffolli, quien había acordado por el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, no poner obstáculos a la figura del juez de garantías.

La lectura de esta situación que le pone reparos al ala punitivista que brilla en la Operación Lava Jato es que Moro traicionó a Bolsonaro y Fux a Toffoli, tal como lo dijo Rodrigo Maia, que actúa como un primer ministro en asuntos espinosos sin estar 100% al lado del presidente.

“Brasil es un país interesante: el vicepresidente de la Corte falla en contra del presidente de la Corte y el ministro de Justicia elogia el fallo que es contrario a su jefe, el presidente de la República”, afirmó Maia.

El juez de garantías por el momento quedó encajonado en la Corte Suprema y por eso el gobierno activa una suerte de intentos de cambios ministeriales para no dejar escapar a los grupos internos que pugnan por más cargos, sobre todo porque en octubre habrá elecciones municipales.

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