“Desde el Estado, debemos generar las condiciones para que la mujer no se vea obligada a tomar una trágica decisión, así como concientizar sobre el valor de la vida, educar sobre los métodos anticonceptivos y concientizar sobre la igualdad de género”, precisó el mandatario provincial.

Por Domingo Peppo(*)

Una vez más, como sociedad, debemos abordar y debatir uno de los temas más sensibles y complejos para nuestros valores morales: la legalización del aborto. Lo debemos hacer, teniendo principalmente en cuenta que la vida es un regalo de Dios, y es nuestra tarea y deber, cuidarla y respetarla.

Desde nuestra concepción peronista, teniendo como doctrina el cristianismo y el humanismo, pregonamos por la vida como el primero y fundamental derecho de las personas. De igual forma, nuestro plexo constitucional y convencional es claro al respecto y establece la protección de la vida a partir de la concepción y en consonancia el artículo 19 del Código Civil y Comercial sostiene, tal como lo previó Vélez Sarsfield siguiendo a Freitas y el Código Prusiano, que la existencia de la persona humana comienza con la concepción.

Es y ha sido tradición jurídica en nuestro país que el nasciturus o persona por nacer sea reconocido y protegido legislativamente, como sujeto de derecho pasible de adquirir derechos y contraer obligaciones. Más allá de que en la actualidad en nuestro Código Penal estén permitidos los abortos en casos excepcionales, es un tema de una gran incidencia moral.

En lo personal, como un hombre de fe, no soy partidario del aborto en general. Como hombres y mujeres adultos, libres y conscientes, debemos responsabilizarnos por nuestro accionar; y debemos interpelarnos como sociedad sobre qué hacemos para evitar que mujeres tomen una decisión tan difícil y extrema. El Estado tiene una responsabilidad muy grande pero también la sociedad en general, las instituciones sociales y sobre todo la familia.

Existen en la actualidad al alcance de todos, una gran variedad de métodos anticonceptivos, para prevenir embarazos no deseados y evitar llegar al extremo de poner fin a una vida humana. A nivel nacional tenemos la Ley 25.673 que creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, estableciendo la provisión gratuita de métodos anticonceptivos, tanto en el subsistema público como en las obras sociales y prepagas.

Por otro lado la Ley 26.130 de Anticoncepción Quirúrgica, reconoció a la "ligadura de trompas de Falopio" y "ligadura de conductos deferentes o vasectomía" como métodos anticonceptivos, legalizando su práctica en forma gratuita para personas mayores de edad, debiendo entenderse por “persona mayor de edad” a todas las personas con dieciséis años cumplidos de acuerdo con el nuevo régimen de capacidad jurídica establecido por la ley 26.994, Código Civil y Comercial, artículo. 26 último párrafo.

También, por medio de la Ley 26.150, se establece el derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada.

Las herramientas la tenemos y tenemos que trabajar fuertemente para que se apliquen, y en esto es fundamental el rol de todos:

Desde el Estado, debemos generar las condiciones para que la mujer no se vea obligada a tomar una trágica decisión, así como concientizar sobre el valor de la vida, educar sobre los métodos anticonceptivos y concientizar sobre la igualdad de género.

Como sociedad, debemos buscar todas las alternativas para que el aborto no sea una opción. Enseñar tanto a hombres como a mujeres valores que respeten la vida, a ser responsables de los actos que se tomen, a ser solidarios y contener a mujeres que atraviesen situaciones difíciles para que no tomen una terrible decisión.

Entonces, la discusión no debe ser sólo desde una cuestión penal, sino verlo desde una concepción mucho más profunda, en términos sociales y educativos.

Desde el gobierno provincial, vamos a seguir trabajando para garantizar que la vida de los niños esté cuidada, que crezcan sanos y que tengan futuro. Es nuestro compromiso, y lo ha sido siempre, cuidar, respetar y dignificar la vida humana, desde el momento mismo de la concepción.

Como gobierno peronista, que pregona una filosofía profundamente humanista y cristiana, queremos la vida, la deseamos, por eso, tenemos la responsabilidad de continuar generando las condiciones para evitar los abortos. No debemos buscar facilitar tal acción, sino asistir en los momentos difíciles a las madres, evitándoles que sean víctimas de su debilidad.

(*) Ingeniero. Gobernador de la provincia del Chaco.


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