Treinta y siete años de vida, veinticinco de carrera. Muy chico, Abel Pintos empezó a transitar el camino de la música acompañado de crecientes multitudes. Tiene por detrás, trece álbumes publicados con sus canciones, muchas de ellas, verdaderos hits que han trascendido las fronteras. Y tiene por delante, en octubre, dos megaconciertos en el Movistar Arena, en los que cantará especialmente temas de su último disco, El amor en mi vida. “No me siento a escribir canciones -dijo-, eso no puede programarse. El pulso de escribir una canción no lo elijo.”

El exitoso cantautor, que durante las restricciones más severas por la pandemia, realizó un streaming desde la Usina del Arte, al que se conectaron 35 mil personas, recibió al programa Hablemos de otra cosa, de LN+.

Se trató de una emisión muy especial porque además de contarle a Pablo Sirvén cómo sus emociones más íntimas se transforman en temas musicales, y luego en rotundos éxitos, la conversación se alternó con sus videoclips más aclamados e, inclusive, con un saludo muy afectuoso de su “descubridor”, Raúl Lavié.

“Para un músico -comentó-, todas sus canciones son un hit. Por eso uno invierte tanto tiempo y energía por igual. Siempre sigo dejando que cada canción haga su propio recorrido. Me gusta la idea de ir detrás de mis canciones y no de estar yo teniendo que arrastrarlas hacia algún lugar. Me gusta recorrer el camino que la canción va haciendo”. Y agregó: “He tenido la bendición que mi música se convierta en algo muy popular y compartido con mucha gente. Pero la música sigue siendo para mí un viaje interno, mi mejor manera de expresar mis emociones”.

Abel, que inició su carrera cuando era un niño, fue acompañando con naturalidad las inmensas transformaciones que desde entonces sacuden al sector discográfico. “La industria de la música es muy dinámica, siempre se está reinventando. He visto muchos cambios. Mi primer disco se editó solo en cassette porque hacerlo en CD era muy caro todavía. Edité mi primer disco a los 13 años”, rememora.

El paso de Abel Pintos por Hablemos de otra cosa también coincidió con un momento muy luminoso de su vida personal: fue padre hace unos meses, el mes próximo se casará con Mora Calabrese y hace poco decidió radicarse en Resistencia, Chaco. “En agosto lo decidimos -cuenta-, faltaban dos meses para que naciera Agustín. Vivíamos en Pilar y estábamos lejos de las dos familias [la de Abel vive en Bahía Blanca y la de Mora, en la capital chaqueña]. No teníamos a nadie realmente cerca. Me di cuenta de que me sentaba muy bien estar en esa ciudad. Enseguida sentí a Resistencia como un hogar para mí y voy armando mis pequeñas rutinas”. Reveló que le gusta desayunar escuchando algún tema folclórico.

Abel Pintos también comentó que empezó a producir a otros artistas y que tiene ganas de volcar parte de su creatividad en un libro.


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