A causa de la pandemia, por primera vez en 50 años no habrá avistajes de ballenas en Chubut

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“Ya sabía que iba a llegar este momento. Pero es difícil resignarse a no verlas jugar en el océano. Vamos a extrañar las piruetas y los gritos de exclamación de la gente”, dijo Jorge Schmid, un pionero en los avistajes de la ballena Franca Austral que, por efecto de la pandemia del coronavirus no se realizarán esta temporada.

“Será la primera vez en 50 años que no vamos a salir en las lanchas ni siquiera para la gente de la provincia”, agregó Schmid, que comenzó a llevar turistas en 1970 de la mano del precursor y “rey de las ballenas” Mariano Van Gelderen, que murió en diciembre de 2015.

“Cuando empezamos con Mariano llevamos 20 turistas por día en una lancha. Nadie iba a pensar que años después vendrían de todo el mundo. Y casi cien mil por temporada”, expresó el prestador. “Me consuela que las ballenas van a seguir en libertad y que la población está creciendo cada año”.

Los enormes cetáceos que en la edad adulta miden 14 metros y llegan a pesar 40 toneladas arriban a las costas de Chubut a fines de mayo para reproducirse y parir. Permanecen hasta mediados de diciembre. La temporada pasada realizaron el avistaje más de 100 mil personas. El 30 por ciento de esa cantidad fueron turistas extranjeros.

La aventura se realiza desde Puerto Pirámides, en Península Valdés. Por motivo de la pandemia, el ingreso a la península está cerrado desde que comenzó la cuarentena obligatoria en marzo. Nadie puede ingresar ni a la paradisíaca villa ni a ninguna otra reserva de lobos y elefantes marinos.

“Nosotros ya damos por perdida la temporada. Por más que los efectos de la pandemia vayan desapareciendo un poco. Si bien el turismo fuerte comienza en setiembre (cuando llegan los visitantes extranjeros, sobre todo europeos) no van a estar dadas las condiciones para salir al mar”, dijo Schmid en charla con Clarín. Aunque la presencia de las ballenas en las costas de Chubut se detectó en 1970, la explosión del turismo se generó a principio de los 90, a tal punto que con el tiempo se convirtieron en la principal oferta turística de la provincia.

La temporada no sólo está perdida para las embarcaciones y los prestadores: también para decenas de personas que encuentran un puesto de trabajo para varios meses al año. Pirámides, la pequeña villa de 600 habitantes estables vive al compás de estos enormes mamíferos marinos.

“Aquí en el Golfo Nuevo (Puerto Madryn) ya hay muchos ejemplares. Cada año se va adelantando la llegada y se nota un crecimiento del 7 por ciento anual en la cantidad. No hay que olvidarse que a principios del siglo pasado había más de 100 mil ballenas Franca en los mares del mundo. Pero la matanza fue tal que en un momento quedaron solo 3 mil. Pero por suerte avanza la reproducción y ya no están en peligro de extinción, siempre y cuando los países históricamente cazadores respeten la prohibición de matarlas”, manifestó Schmid.

Si bien los avistajes no se van a realizar queda un consuelo para la gente de Puerto Madryn: las ballenas llegan a parir a sus crías en el complejo de playas El Doradillo. Rodeado de altos acantilados que los protegen de los vientos patagónicos y con una muy buena profundidad, es el lugar elegido para tener a las crías. El Doradillo está ubicado a 14 kilómetros del centro de Madryn y las ballenas pueden verse desde la costa junto a las crías recién nacidas. En cuando aprenden a moverse en el agua, madre y cría van a la península.

En cuanto a si estos mamíferos marinos podrían cambiar su comportamiento como ocurrió con otras especies como consecuencia de la “ausencia” del hombre refugiado en su lucha contra el coronavirus, Schmid dijo que “las ballenas pueden dar cualquier sorpresa. Ellas hacen lo que quieren cuando quieren. En nuestras salidas a veces vemos decenas de saltos en un día y al otro día no se dan. Es un animal absolutamente imprevisible”. Los saltos y las colas de las ballenas, esas fotos que el turista viene a buscar no podrán verse . La mayor oferta turística de Chubut deberá dejar pasar por alto esta temporada de avistajes. Otra “víctima” de la pandemia que enfrenta el mundo.

Fuente: Clarín

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