Trump declara inocente al juez Kavanaugh durante su juramento para la Corte Suprema

Trump declaró al juez Kavanaugh inocente de las acusaciones de abuso sexual durante su juramiento como juez asociado de la Corte Suprema.

Brett Kavanaugh jurando como juez asociado de la Corte Suprema, acompañado por su familia y por Donald Trump.

Por: Nicolás Maurokefalidis

Durante la ceremonia de juramento de Brett Kavanaugh como juez asociado de la Corte Suprema de los Estados Unidos, el presidente Donald Trump lo ha declarado inocente de todos los cargos. La afirmación carece de fundamentos, tras un largo proceso de audiencias causado por las acusaciones de Christine Blasey Ford al juez Brett Kavanaugh de haber intentado violarla en una fiesta en 1982. Las audiencias, a pesar de una investigación por parte del FBI, no culminaron con una sentencia para Kavanaugh, sin declararlo inocente ni culpable.

La decisión de confirmar a Kavanaugh fue aprobada por pocos votos en el Senado estadounidense el pasado 6 de octubre y fue en su mayoría determinado por las alineaciones de cada partido. 49 republicanos y 1 demócrata votaron a favor y 48 demócratas votaron en contra, con 2 Senadores sin voto.

Los eventos que rodearon a la nominación de Kavanaugh para la Corte Suprema por parte de Donald Trump polemizaron y dividieron a todo Estados Unidos. Por un lado, quienes defendían las acusaciones de Blasey Ford, demostraron su enfado frente a la nominación con protestas en contra de Kavanaugh. También utilizaron todo tipo de acusaciones en contra de Kavanaugh, criticando su carácter, su pasado con el alcohol y cuestionando su objetividad como juez.

Brett Kavanaugh y Christine Blasey Ford en las audiencias por la nominación del juez a la Corte Suprema.

Por el otro lado, las acusaciones a Kavanaugh carecían de evidencia significativa, sin ningún testigo que pueda declarar acerca de lo sucedido. Los testigos no corroborados y las acusaciones sueltas que se realizaron en contra del juez no amontan a una sentencia contundente. Además, algunos se aferraban a hechos desconectados del pasado de Kavanaugh para probar su incapacidad para la Corte Suprema – como una carta escrita por Kavanaugh a sus 17 años, organizando una viaje con sus amigos, donde se jactan de ser “borrachos ruidosos y desagradables, con vomitadores prolíficos”. Esta arrogancia y humor juvenil fueron tomados como prueba incriminante en contra de Kavanaugh.

El debate acerca de la inocencia de Kavanaugh se convirtió en un circo político que aumentó la brecha partidaria dentro de la población estadounidense. Se utilizó la figura de Kavanaugh para avanzar agendas políticas en ambos extremos del espectro partidario, con acusaciones al juez de contar con “white privilege” (privilegio por ser blanco), y sus defensores tachando a la acusación de Blasey Ford de ser una táctica de la izquierda estadounidense.

Pero el proceso de audiencias iluminó algo aún más preocupante en la actualidad, no solo en Estados Unidos, si no también en Argentina. Esto es, que se ha dejado de lado la búsqueda de la verdad y sustituido por una apelación a los sentimientos. La declaración del Senador de Nueva Jersey Cory Booker dejó en claro que “al fin y al cabo” no importa si Kavanaugh es “inocente o culpable”, y que de todas maneras no debería recibir el puesto en la Corte Suprema. Trump lo resaltó durante la ceremonia de juramento de Kavanaugh, donde dijo que “en nuestro país, hombres y mujeres deben ser presumidos inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad”. Esta noción básica de la justicia ha sido distorsionada por la retórica moderna y las agendas partidarias, impidiendo el discurso político y el análisis objetivo de los hechos. Los eventos que rodearon la nominación de Kavanaugh son los ejemplos más recientes y contundentes, y sus consecuencias, señales de alerta frente a la polarización política que nos rodea.