Tras el low-cost, llegan las aerolíneas ultra low-cost

WestJet es una aerolínea canadiense que hace vuelos de largo y corto radio. Cruza el océano y tiene un acuerdo con Easyjet para que esta coordine sus vuelos en Gatwick y los venda también en su web. Opera fundamentalmente, pero no exclusivamente, en el Oeste de Canadá, como su nombre sugiere.

WestJet es lo que en Europa llamaríamos una low-cost. Algo muy conocido en América del Norte, donde Southwest Airlines, JetBlue y una larga lista de otras compañías se han instalado firmentemente en este segmento de mercado.

Ahora, WestJet lanza lo que llaman ultra-low-cost companies (ULCC). Empezando por la propia, que se llama Swoop. El mensaje viene a ser: si pensábamos que Southwest era barata, ahora nos vamos a enterar. En Europa sería como ofrecer precios mucho más bajos que los de Ryanair o Easyjet, por ejemplo.

Es cierto que muchas low-cost, después de haber expulsado del mercado a las compañías tradicionales, han aumentado sus precios, nunca hasta el nivel que tenían las tradicionales, pero lejos de lo que cobraban al principio.

Swoop, propiedad enteramente de WestJet, ya está volando con cuatro aviones Boeing 737-800 y atiende rutas interiores en Canadá. Pero las cosas le van tan bien que acaba de anunciar que va a ofrecer vuelos internacionales, a Estados Unidos. Se trata de un mercado que WestJet, la propietaria, conoce perfectamente porque lo atiende con su flota de aviones de corto radio.

Desde el año que viene, Swoop volará desde Phoenix a Edmonton, de Las Vegas a Hamilton –un pequeño aeropuerto cerca de Toronto, lo que Ryanair llamaría “Toronto (Hamilton)” y que está a algunas horas de la ciudad en cuestión–, de Edmonton a “Vancouver (Abborsford)”, y de Fort Lauderlade, que pretende pasar como Miami, Orlando y Tampa, a Hamilton.

¿Qué significa en términos de precio una ULCC? Pues que para el vuelo entre Miami y Toronto, o los aeropuertos que ellos consideran como tales, un vuelo de una duración de 3 horas 15 minutos cuesta 65 euros o su equivalente en la correspondiente moneda.

En Estados Unidos ya existe otra compañía aérea que se autodenomina ULCC, que es Spirit Airlines y en Canadá Jetlines planea hacer lo mismo prácticamente que Swoop, pero esta se le ha adelantado.

Los secretos los conocemos: volar desde aeropuertos de bajísimo coste –y servicio–, no ofrecer prácticamente nada por el precio que cobran y todo lo demás aparte y, lo que no nos cuentan, estrujar los salarios y las condiciones de trabajo de sus empleados.

Swoop empezó a volar apenas hace mes y medio. Tiene cuatro aviones y hay dos más en cartera. No es nada, pero quiere serlo en el futuro cercano.