Lo mejor de la Gran Vía: Madrid en un kilómetro

De una punta a otra por la arteria más madrileña: direcciones, recomendaciones y paradas estratégicas para conocer sus rincones imperdibles.

85

Entre la calle de Alcalá y la Plaza de España hay apenas un kilómetro y monedas. Pero parece que toda Madrid está concentrada ahí. La Gran Vía es a la vez la vidriera y la rutina de la capital española. Es un atajo entre ver y dejarse ver. Un concentrado de estilos diversos, tanto de gente como de edificios. Y lo más sorprendente del conjunto esa imagen de una armonía atemporal. Porque la Gran Vía atravesó modas, épocas, turbulencias, bonanzas y crisis, pero siempre se mantiene vigente. Es, al final, un kilómetro con trescientos metros donde Madrid es… más Madrid que en cualquier otra parte.

1 El edificio Metrópolis
La obras para abrir la Gran Vía empezaron en 1910 y tardaron más de 20 años. Pero su edificio más emblemático ya estaba construido en 1911. Está justo en el lugar donde nace la avenida, como un desprendimiento de la calle de Alcalá.

Su cúpula, que sirve de soporte a una gigantesca Victoria Alada, es una de las postales más difundidas de Madrid. Sobre todo cuando está iluminada por la noche y parece volar por encima de los techos de la ciudad. El edificio Metrópolis tiene vocación de seguros desde su inauguración. Pertenece a la compañía que le da nombre desde 1972. La fachada es una típica muestra de academicismo y es tan impuesta que da la sensación de que la calle entera tiene el mismo estilo. ¿Será también porque hay varias otras cúpulas a lo largo de su traza?

Sin embargo, la Gran Vía es una muestra de varias corrientes. Sus fachadas tienen aires de déjà-vu del París de Haussmann, de la Viena del Jugenstil o del Nueva York del Art-déco. De la misma manera que hay que leer las buenas historias entre líneas, hay que mirar la calle entre las vidrieras para dejarla contar su historia.

2 El Museo Chicote
Es lo que pasa, por ejemplo, delante de la puerta de aquel bar, unos pasos más arriba. Fue abierta por primera en 1931, cuando parte de la Gran Vía estaba todavía en obras y se instauraba la Segunda República. Pedro Chicote abrió su local, respaldado por su renombre como mejor coctelero de la ciudad. El salón ha conservado los muebles y la decoración de los primeros tiempos, dándole un lustre retro atemporal que combina idealmente con el ambiente que buscan los clientes a la hora de venir a probar los tragos que siguen haciendo el renombre del bar.

Sobre una pared, la galería de fotos de los clientes ilustres que recibió aquel museo es impresionante. Ava Gardner, Grace Kelly, Sofia Loren, Salvador Dali, Frank Sinatra, Ernest Hemingway: muchos vips de las letras y demás artes de paso por Madrid se sentaron sobre los sillones de moleskine o las sillas cromadas atraídos por el ambiente glamoroso y levemente canalla de aquel bar (que abre todos los días a partir de las 19).

3 Iberostar Las Letras
Cruzando la calle de Alcalá, se llega a un barrio de pequeñas callejuelas en torno a la Plaza Santa Ana, donde está el bronce de Federico García Lorca. Es el Barrio de las Letras, una zona sin entidad administrativa pero históricamente vinculada al mundillo de los escritores y editores.

Es donde vivió -y murió- Cervantes, para nombrar solamente al más ilustres de todos. A solo 10 minutos de la plaza está el Hotel de las Letras, que se hace valer de una larga relación con aquel ámbito. Forma parte de la cadena Iberostar desde hace poco, pero tiene un siglo de historia a cuestas. Sus habitaciones e instalaciones fueron remodeladas y son muy modernas, pero con vestigios de la historia del edificio en los pasillos y las escaleras, como portones antiguos o paredes cubiertas por azulejos sevillanos.

En las habitaciones y los espacios públicos, las paredes sirven de soporte para fragmentos de poesías o frases famosas de novelas emblemáticas. Al costado de los primeros peldaños, están las Instrucciones para subir una escalera, de Cortázar. El hotel sigue siendo un lugar de predilección para ceremonias y entregas de premios durante la Feria del Libro de Madrid y recibe a muchos autores todo el año. Algunos de ellos son habitués de la vermutería, separada de la Gran Vía por paredes de vidrio que los dejan observar el espectáculo siempre renovado de los pasantes.

Un detalle más: el ático del hotel fue reconvertido en una terraza donde se puede por la noche degustar tapas y tragos, codeándose con las luces de la ciudad.

4 Oink: el llamado del jamón
Al 22 de la avenida, encontramos uno de los locales más chicos de la Gran Vía. Y es a la vez uno de los más genuinamente castellanos. Se trata de un pequeño bar que vende bocadillos y sándwiches de jamón ibérico, producidos de patas de cerdos alimentados con bellotas.

Es una delicia que se puede probar en todo momento ya que está abierto las 24 horas. En lo que queda de la calle, hay varios otros locales dedicados más o menos exclusivamente a platos o tapas a base de jamón, como el Museo del Jamón o Don Jamón.

Siempre en plan gastronómico pero sin veta ibérica, la moda de las hamburgueserías también llegó a la Gran Vía. Cerca de Oink está The Good Burger y un poco más lejos abrió una sucursal de la cadena neoyorquina Five Guys.

5 Gran Casino: chic royal
Este edificio es uno de los más antiguos de la Gran Vïa y fue construido a principios de los años 1920. Aun sin tener intención de apostar fichas, vale la pena entrar para conocer la majestuosa escalera de mármol y el atrio techado por una hermosa vidriera art déco. Desde la calle, se puede notar su techo, coronado por otra de las cúpulas más emblemáticas de la avenida. Originalmente el edificio sirvió de sede al Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Madrid, en cuyo salón de baile los reyes participaron de los festejos por el centenario de la calle, en 2010. Se puede comer en el restaurante o tomar copas en el bar o el ático.

6 Fundación Telefónica: la torre del reloj
En medio de edificios de diferentes estilos, una torre se hace singularmente notar por su altura y por su masa. Parece transplantada de alguna capital de Europa del Este, un tránsfugo de tiempos soviéticos.

Fue uno de los primeros rascacielos de Europa y el edificio más alto de España hasta los años 1950. Se trata de la Fundación Telefónica. Es un edificio de concreto diseñado rectilineamente. La parte superior sirve de soporte a un gran reloj que se ve desde varias cuadras de distancia y que se ilumina por la noche. Además de servicios comerciales de la empresa, hay varias salas de exposiciones y una muestra sobre la historia de las telecomunicaciones, abiertas todo el año al público.

7 Primark: la mayor tienda de España
Desde su apertura hace relativamente poco tiempo se ha convertido en un imperdible para madrileños y turistas de paso. Y entre ellos particularmente los argentinos. Con 12.500 metros cuadrados de superficie y cinco pisos, tiene fama de ser la mayor tienda de ropa de España. Al mismo tiempo es la más grande de aquella cadena de origen irlandés.

8 Real Madrid Store: no apto para catalanes
El Nº31 de la calle es un paraíso para los seguidores del club madrileño. Ahí está la muy oficial tienda de su equipo. Mientras los hinchas o simpatizantes hacen compras, sus esposas novias/amigas cruzan la vereda para hacer lo mismo .en las tiendas de H&M o de Zara.

9 Plaza del Callao: a mitad de camino
Más o menos a mitad de camino, la Gran Vía gira hacia la izquierda (yendo hacia la Plaza de España), a la altura de la Plaza del Callao.

Es uno de los lugares más animados del centro madrileño, de día como de noche. La plaza está bordeada por uno de los cines históricos de Madrid y tiendas emblemáticas como la de Desigual y sedes de la FNAC y del Corte Inglés. El último piso de aquella última es un local de gastronomía con productos de todo el mundo y un restaurante que tiene una terraza donde se ve el segundo tramo de la Gran Vía en perspectiva. Es el mejor apostadero para admirar el emblemático Edificio Carrión, cuyo torreón sirve de soporte a una publicidad luminosa de Shweppes. Para varias generaciones de madrileños es una imagen emblemática de su ciudad (el cartel está desde el 1969).

10 Teatro Rialto: Broadway a la española
Aquella sala de espectáculos está ubicada al Nº 54. A algunos números de distancia hay varios teatros más, como el Gran Vía, el Lope de Vega o el Coliseum.

Los madrileños consideran a este tramo de la calle como su pequeño Broadway. Además de producciones españolas, se estrenan allí las grandes obras internacionales (como actualmente el Rey León (en el Lope de Vega). Los que conocen los personajes de la Movida Madrileña, de los 80, quizás se llevarán la sorpresa de cruzarse con la mítica Alaska, que vive en la callecita atrás del Rialto.

11 Plaza de España: un final con Cervantes
La Gran Vía se transforma en Calle de la Princesa al pasar entre la plaza y el gigantesco Edificio España (en obras actualmente para convertirse en un complejo hotelero). En el centro de la plaza, la ciudad rinde homenaje a Cervantes con un monumento, una estatua y bronces de sus dos inolvidables personajes: Don Quijote y Sancho Panza.