Karaí Octubre en el Museo del Hombre Chaqueño

Gastón Junco, guía de sala en el Museo del Hombre Chaqueño, nos relata la tradición guaraní del Karaí Octubre, y cómo prevenir su maldición con abundantes comidas autóctonas.

Estatuilla del duende Karaí y alimentos ofrecidos en el museo

Por Nicolás Maurokefalidis.

Durante todo el día del primero de octubre, en el Museo del Hombre Chaqueño se servirán alimentos para espantar al Karaí Octubre, según la leyenda guaraní. Desde las 08:00 a las 13:00 horas y desde las 15:00 a las 20:00 horas, se podrá asistir gratuitamente a Juan B. Justo 280 para degustar una “comilona” de alimentos y bebidas autóctonas, en honor a una tradición guaraní que data a cientos de años atrás.

El día de la fecha asistimos al museo, donde el guía de sala del museo Gastón Junco nos relató la leyenda del Karaí Octubre. Según la mitología guaraní, todos los primeros de octubre se deben reservar abundantes alimentos, para prevenir la maldición del duende Karaí, que trae consigo sequía y falta de cosechas. Tradicionalmente, se comen locros y pucheros, pero todo tipo de alimentos sirven para espantar al duende, y en el museo se ofrece desde maíz y tereré hasta mamón y pastelitos.

Gastón Junco, guía de sala del Museo del Hombre Chaqueño

Pero la tradición, además de servir como excusa para abandonar la dieta, se remonta a una realidad vigente y de gran importancia en los antiguos pueblos guaraníes. El comienzo de octubre y el florecimiento del lapacho marcan el inicio de la festividad, pero originalmente también se trataba de un período de escasez de vegetales y cosecha. Por esto se crea la leyenda del Karaí, quién Ertivio Acosta, fundador del Museo del Hombre Chaqueño, describía como un duende robusto y enano, de piel negra y barba y con un gran sombrero. Según la leyenda, el duende se aproximaría a las casas del pueblo, y en el caso de no haber locros y vegetales dentro, desataría su maldición sobre aquella familia.

Estatuilla del duende Karaí

La leyenda del Karaí surgió en Paraguay y fue esparcida por el entonces Gran Chaco, que abarcaba a los actuales Chaco, Corrientes y Misiones, entre otros. Como muchos otros mitos, fue comunicado a través de relatos orales, y no cuenta con una base escrita. Por lo tanto, cada relato era diferente, y las características del mito varían en cada provincia y pueblo. En Paraguay, por ejemplo, típicamente se come “jopara” cada primero de octubre, una mezcla de locro con porotos y otras verduras. Pero a pesar de sus modificaciones, todas las versiones comparten una base fundamental: para prevenir la maldición del duende, deben abundar los alimentos.

Por sobre todo, el mito posee una base moral irrefutable. Su propósito era en parte dar explicación a las sequías comúnmente ocurridas en octubre, pero también cumplía el rol de moraleja. Enseñaba a los ciudadanos a reservar provisiones para las arduas épocas bajas de la cosecha, permitiendo la subsistencia de los pueblos. Se puede subrayar una semejanza con la fábula griega de Esopo de la cigarra y la hormiga, donde la hormiga trabajadora se aprovisionaba de alimento, mientras que la despreocupación de la cigarra le podía costar la vida en el invierno. La realidad de los pueblos guaraníes se hubiese asemejado a la de la fábula de Esopo: reservar alimentos era fundamental, y quién no lo hacía corría el riesgo de perecer. La historia del duende Karaí simplemente agrega un factor de inmediatez y temor a la posibilidad de no sobrevivir a la falta de alimento.

Aquellos interesados en indagar más acerca de la mitología guaraní o la historia de Chaco pueden hacerlo en el Museo del Hombre Chaqueño durante todo el año. El museo cuenta con recorridos guiados, además de un sector indígena, sector inmigrante, sala de platería americana y sala de mitología guaraní. En lo que resta del día, cualquiera que desee seguir con la tradición y espantar al Karaí, puede hacerlo a través de numerosos y abundantes platos de comidas – la justificación moral la proveerá la fábula guaraní.