Jóvenes del Movimiento Evita Chaco viajarán a Chile para conocer al Papa

141

Un grupo de jóvenes del interior del Chaco, que integran la JP del Movimiento Evita, viajarán a Chile como parte del contingente que estará presente en la visita del Papa Francisco a dicho país, en el marco de una nueva gira por Sudamérica.

Los chaqueños, que participarán de la misa que el Sumo Pontífice realizará en la ciudad de Temuco, partirán de Resistencia el lunes 15 de enero junto a otros militantes de organizaciones que integran la CTEP para encontrarse con el Papa.

Son jóvenes del Chaco profundo del sector de la Economía Popular, provenientes de distintas localidades: Fredi Angel Mancilla, de Pampa del Indio; Miguel Rea de Los Frentones y Miguel  Balcón de Concepción del Bermejo.

Esa misma tarde, después de la misa, los jóvenes volverán al territorio nacional y se hospedarán en San Martín de los Andes, donde compartirán con militantes de todo el país en distintos talleres. En los mismos se reflexionará y debatirá acerca del mensaje dado por Francisco y su relación con el programa de los movimientos populares de las 3 T: Tierra, Techo y Trabajo.

El viaje a Chile, será el Nº 22 del Papa Francisco a Chile y a Perú, del 15 al 21 de enero, y el sexto a Latinoamérica desde su elección en 2013. Para el Movimiento Evita, desde el primer momento su pontificado estuvo marcado por el profundo compromiso con los que más sufren, con las familias que trabajan en la economía popular.

Según recordaron, Francisco en el último encuentro de movimientos populares, desarrollado en California el 17 de Febrero de 2017, escribió sobre esta temática lo siguiente: “Las heridas que provoca el sistema económico que tiene al centro al dios dinero y que en ocasiones actúa con la brutalidad de los ladrones de la parábola, han sido criminalmente desatendidas. En la sociedad globalizada, existe un estilo elegante de mirar para otro lado que se practica recurrentemente: bajo el ropaje de lo políticamente correcto o las modas ideológicas, se mira al que sufre sin tocarlo, se lo televisa en directo, incluso se adopta un discurso en apariencia tolerante y repleto de eufemismos, pero no se hace nada sistemático para sanar las heridas sociales ni enfrentar las estructuras que dejan a tantos hermanos tirados en el camino. Esta actitud hipócrita, tan distinta a la del samaritano, manifiesta la ausencia de una verdadera conversión y un verdadero compromiso con la humanidad.

Se trata de una estafa moral que, tarde o temprano, queda al descubierto, como un espejismo que se disipa. Los heridos están ahí, son una realidad. El desempleo es real, la violencia es real, la corrupción es real, la crisis de identidad es real, el vaciamiento de las democracias es real. La gangrena de un sistema no se puede maquillar eternamente porque tarde o temprano el hedor se siente y, cuando ya no puede negarse, surge del mismo poder que ha generado este estado de cosas la manipulación del miedo, la inseguridad, la bronca, incluso la justa indignación de la gente, transfiriendo la responsabilidad de todos los males a un “no prójimo”. No estoy hablando de personas en particular, estoy hablando de un proceso social que se desarrolla en muchas partes del mundo y entraña un grave peligro para la humanidad.”