¿Es posible la terapia virtual?

Tanto a través de una cámara, como por Skype o WhatsApp, los analistas de diferentes escuelas van adaptándose a las reglas del presente. "Hoy en día, muchos jóvenes valoran poder hacer sus gestiones o diligencias desde cualquier lugar sin necesidad de transportarse físicamente", asegura la psicóloga Martina Veramendiz, en relación con los múltiples beneficios de esta modalidad.

Con la llegada de la nueva tecnología audiovisual, como las videollamadas, muchas profesiones están en un proceso de reinvención y reformulación de sus preceptos básicos amoldándose a los nuevos tiempos.

Martina Veramendiz, psicóloga profesional, cuenta los beneficios y desventajas de poder tener consultas con sus pacientes a través de aplicaciones digitales como Skype o WhatsApp, sin que ninguno esté presencialmente en el mismo lugar.

La comodidad es una de las principales ventajas que los pacientes valoran al momento de hacer videollamadas: “En el último tiempo, la instantaneidad de las comunicaciones ha ido modelando también la forma en que nos relacionamos, y la reciprocidad entre profesional y paciente no ha quedado exenta. Hoy en día, muchos jóvenes valoran poder hacer sus gestiones o diligencias desde cualquier lugar sin necesidad de transportarse físicamente, por lo que pueden tener sus sesiones desde la casa, el trabajo, el gimnasio o el lugar donde necesiten estar sin verse obligados a tener que venir a mi consultorio para tener una charla”.

El desarraigo es un tema eje en aquellas personas que deben mudarse de su lugar de origen: “Muchos pacientes que migran a otras ciudades o países por temas de trabajo, familiares o personales sienten mucha necesidad de poder tener anclas emocionales en los lugares donde solían vivir. La tecnología les da la posibilidad de poder mantener las sesiones con su profesional de manera habitual, aunque sea por internet, y eso es un beneficio inmenso que se valora mucho”, expresa convencida.

Pero además agrega: “Si bien no todos los psicólogos se han amoldado a poder tener sus sesiones de manera online, es una tendencia que viene creciendo con el tiempo porque existen muy buenos resultados que lo respaldan. Soy una convencida de que la presencia física no es determinante en una sesión terapéutica”.

Si bien muchos profesionales se unen a la nueva tendencia, hay algunas críticas y dudas que todavía no están aclaradas: “Conozco muchos colegas que ven con cierto recelo la idea de atender a sus pacientes vía videollamadas porque argumentan que se pierden muchos aspectos sensoriales que ayudan a determinar si la terapia está haciendo efecto o no. Por ejemplo, no poder saludarlos con un beso o estrecharles la mano es un condicionante para algunos. Sin embargo, creo que el mundo está cambiando y nosotros debemos ir adaptándonos a las nuevas modas”.

Si bien la psicóloga Veramendiz es una usuaria de las tecnologías en sus sesiones, siente que “no todo el mundo está lo suficientemente abierto a poder tener una charla con su terapeuta vía Skype o WhatsApp”. Los argumentos de la especialista se consolidan con su experiencia. “Hay personas adultas que aún no se acostumbran y uno debe respetar sus decisiones. Si bien les muestro a mis pacientes la importancia de vernos virtualmente porque podemos advertir nuestras gestualidades, entiendo que algunas personas aún no estén preparadas para estos cambios”.