Caída de pelo: un robot y otras técnicas novedosas disparan los implantes capilares

Es un mecanismo que extrae folículos perfectos para que después los implante el médico. En un año la demanda aumentó 60%. Otro método en auge es la mesoterapia, alrededor de los 30 años. También creció el implante de barba por la moda hipster.

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El pelo es la gran preocupación estética de los hombres. Entradas y huecos incipientes son un tema habitual en las charlas entre amigos, con gastadas y comparaciones de por medio. Lejos de quedarse con la inquietud, cada vez más varones buscan una solución en los consultorios médicos y en los centros de implantes, en especial desde la llegada a la Argentina de un método robotizado.

“La caída de cabello es una de las consultas más frecuentes en dermatología. En los últimos tiempos se observa un aumento de consultas, quizá debido al conocimiento de las mayores posibilidades terapéuticas”, dice Cristina Pascutto, presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). Si bien no existen estadísticas certeras en nuestro país, se estima que del 30 al 50% de los hombres de 50 años la padecen.

Perder entre 80 y 100 cabellos por día se considera normal. Si la caída es mayor o si el pelo reduce su densidad en forma progresiva, hay que hacer algo. “Es aconsejable actuar rápidamente para revertir la progresión del cuadro”, subraya Pascutto. Sugiere no automedicarse y consultar a un dermatólogo para que evalúe la causa del proceso, así como el tipo, la forma y tiempo de tratamiento.

El uso de champúes y lociones específicos o el consumo de suplementos dietarios activos pueden ayudar, pero no son suficientes. “Es necesaria la implementación de otras terapéuticas que van desde medicaciones tópicas –como el minoxidil– hasta la administración por vía sistémica de antiandrógenos –como el finasteride o sus derivados–. Requieren un uso continuo para mantener el efecto”, enfatiza la presidente de la SAD.

También menciona a los tratamientos novedosos, como el plasma rico en plaquetas, que se obtiene de sangre del mismo paciente. Respecto al trasplante, lo define como “la opción quirúrgica para la alopecia androgénica”, aunque subraya que “en general el paciente debe continuar con los tratamientos tópicos y sistémicos para optimizar el resultado”.

Los referentes coinciden en que los implantes capilares están en auge. “Sin duda, la causa de que la cantidad aumente es la mejoría de las técnicas”, dice Sergio Korzin, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER). “Hubo muchos intentos de mejorar la técnica y al principio no todos eran tan felices, porque el resultado era un poco evidente. En la medida que tenemos el concepto de pelo por pelo, cuando está bien hecho y los resultados son naturales, los hombres se entusiasman”, sostiene.

Desde 2010 se usa en Argentina la técnica FUE (Follicular Unit Extraction), que es la famosa “pelo por pelo”. Consiste en extraer las unidades foliculares de las zonas no afectadas –como laterales y nuca– para cubrir la parte despoblada, por lo general entradas y coronilla. “Cuando sumamos la FUE, la cantidad de trasplantes aumentó un 50 por ciento”, asegura Roberto Albelo, director comercial de Capilea, un centro boutique que opera entre 2 y 3 personas por día, el 95% hombres.

En 2015 llegó al país una novedad: que en el proceso participe un robot, llamado ARTAS. La empresa Medical Hair fue la primera en incorporarlo y está por llegar a los 500 pacientes operados. El mes pasado lo sumó a sus servicios Hair Recovery: “del 2016 al 2017, los trasplantes aumentaron casi un 60%”, lanza Diego Conde, director de marketing del centro donde el método robotizado cuesta 120.000 pesos (contra los 75.000 que vale el manual) y se realiza en una sola sesión de entre 5 y 6 horas.

“Con FUE hay que sacar pelo por pelo, hacer un agujerito por vez. El médico empieza por el folículo uno y cuando va por el número 80 está cansado, no tiene el mismo pulso. Entonces, termina haciendo poca cantidad de pelo, lo cual obliga a hacer sesiones múltiples. El FUE manual es bueno, queda muy bien, pero el médico no es tan perfecto como el robot”, explica Korzin.

“El robot primero identifica cuántos folículos hay, los lee con una máquina. Después dice: ‘de esta zona quiero tantos folículos’. A lo mejor pide el 30%, a lo mejor el 25%. El robot se prepara, se alinea, y corta el folículo de una manera perfecta. Entonces termina siendo un FUE, pero un FUE robótico. Brinda una cantidad de folículos muy alta en una sola sesión”, continúa.

Por el momento, el robot se limita a sacar los folículos y el implante lo hace un cirujano. “Pero está muy avanzado, el robot ya está por hacerlo. Está evolucionando. No hay que poner otro, sino que le cambian el software y el cabezal”, comenta Korzin. “Hay cosas de tecnología interesantes, pero esto, junto con el robot Da Vinci –que permite operar– son los avances robóticos más impresionantes que hay en Argentina. Es algo seguro y efectivo. Está en el mundo y avanzó muy rápido”, continúa el experto de la SACPER.

También está en auge la mesoterapia, un método anticaída que suele realizarse entre los 25 y 30 años, cuando el hombre comienza a notar que su pelo se vuelve más débil. Consiste en la combinación de vitaminas y la administración local intradérmica de fórmulas estimulantes. “Manejamos un 20% anual de crecimiento año a año. Hoy en día tenemos un promedio de 10.000 pacientes por mes, contando las sedes de Argentina”, dice Spagnuolo.

Y, como curiosidad, los institutos mencionan al implante en barbas, que también puede hacerlo el robot. Dicen que en el 2016 fue un auge y lo sigue siendo, en especial por la moda “hipster”.