Algunos mitos de la actividad física para desterrar

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Los mitos son sumamente frecuentes, pero sobre todo en cuanto a la salud y a la medicina. El saber popular no sólo conserva algunas creencias o mitos, sino que incluso ha desarrollado algunos nuevos que la gente cree simplemente porque resultan razonables popularmente o coloquialmente hablando.

En cuanto a los mitos sobre la actividad física existen miles, pero comenzaremos primero por la creencia de que mientras “más se transpira, mejor” porque de este modo se elimina más grasas. Es más, más de una persona se abriga intencionalmente con la finalidad de transpirar más y no es raro verlos en días de calor y peor aún a pleno sol del mediodía correr en las plazas buscando transpirar lo más posible. Estamos en presencia de un claro mito, porque la anterior convicción es falsa. El hecho de elevar la temperatura corporal lo único que puede lograr es una desproporcionada pérdida de líquidos y sales corporales. Lo que no sería beneficiario, ya que esto puede condicionar taquicardia, disminución de la presión arterial e incluso desmayos. Además se produce una alteración en el equilibrio de las sales del cuerpo, principalmente el sodio y el potasio, cuyo equilibrio corporal es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. La realidad es que transpirar en nada se relaciona con el metabolismo graso.

Otra creencia popular es suponer que si después de realizar la actividad física tenemos dolores corporales entonces ha sido productivo. Respecto a esto quiero aclarar que ningún dolor indica algo bueno. De hecho el dolor es un síntoma de alarma con el que cuenta nuestro organismo para avisarnos que algo está funcionando mal. Una actividad física adecuada no debe producir dolor. Esto no quiere decir que si realiza actividad física, sobre todo si recién ha iniciado un programa sistemático de ejercicio, pueda sentir algún tipo de sensación de cansancio o molestia muscular. Pero no debería existir dolor, particularmente no es el dolor la indicación sintomática del hecho de haber realizado una adecuada actividad física. Creer que el dolor indica que se ha realizado actividad física en forma correcta y productiva es un hecho falso, es un mito.

Aparte de las mencionadas, una creencia popular típica, es, sobre todo para aquellos que quieren bajar esa “panza”, la que dice que sólo con la realización intensa de ejercicios abdominales se puede reducir la grasa abdominal. La verdad es que la realización de abdominales sin duda es un ejercicio de musculación que ayuda, pero en lo absoluto es el único mecanismo por el cual vamos a reducir la grasa abdominal. La grasa abdominal forma parte de la composición grasa de todo nuestro organismo y su disminución depende del balance entre el ingreso de calorías y el consumo metabólico diario de nuestro organismo. Dicho de otro modo resulta ser un equilibrio entre la ingesta calórica de la alimentación en relación a la actividad física. Es por ello que un programa de nutrición acompañado de actividad física adecuada disminuye la proporción de grasa corporal total incluyendo claro está la localizada a nivel abdominal. Pero afirmar que solamente con actividad de ejercicios físicos abdominales se reduce el abdomen claramente no es verdadero.

Siempre y cuando tengamos dudas es conveniente ir a consultar a médicos o especialistas en el tema ya que podemos tomar decisiones inadecuadas y mas si se trata de nuestra salud.