10 síntomas que podrían indicar leucemia en niños

La leucemia representa el cáncer más común en niños y adolescentes, siendo la leucemia linfocítica la más común entre los más pequeños. El resto de los casos suele ser de leucemia mieloide aguda, siendo las leucemias crónicas las menos comunes. A pesar de que los síntomas de esta enfermedad pueden responder también a otras causas, es importante estar atentos ya que la detección temprana de esta afección puede prevenir grandes riesgos.

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A continuación compartimos los 10 síntomas más frecuentes que es necesario tener en cuenta si queremos ser parte de la lucha contra el cancer infantil:

1. Anemia

Los glóbulos rojos llevan oxígeno a todas las células del cuerpo, una disminución de los mismos puede causar cansancio, debilidad, sensación de frío, mareos, dolor de cabeza, dificultad para respirar y palidez, entre otros.

2. Bajo recuento de glóbulos blancos

Una escasez de glóbulos blancos puede provocar una facilidad en los niños a contraer infecciones -la fiebre es a menudo el principal signo de infección-.

3. Bajo recuento de plaquetas

Un número disminuido de plaquetas puede causar tendencia a presentar fácilmente moretones, sangrado nasal frecuente y sangrado de encías.

4. Dolor de huesos o articulaciones

Estos dolores son causados por la acumulación de células leucémicas cerca de la superficie del hueso o dentro de la articulación.

5. Inflamación del abdomen

Las células leucémicas se pueden acumular en el hígado y el bazo y causar que estos órganos aumenten de tamaño. Esto podría notarse como sensación de hinchazón o inflamación del abdomen.

6. Pérdida de apetito y de peso

Si el bazo y/o el hígado se agrandan demasiado pueden presionar otros órganos como el estómago, ocasionando que el niño se sienta lleno después de comer sólo una pequeña cantidad de alimentos.

7. Ganglios linfáticos inflamados

Dado que algunas leucemias se propagan a los ganglios linfáticos, se pueden observar o sentir ganglios agrandados como masas debajo de la piel en ciertas áreas del cuerpo.

8. Tos o dificultad para respirar

El agrandamiento del timo o de los ganglios linfáticos en el pecho puede presionar la tráquea, causando tos o dificultad para respirar.

9. Hinchazón en la cara y los brazos

La vena cava superior, que transporta sangre desde la cabeza y los brazos de regreso al corazón, pasa cerca del timo. Un timo agrandado puede presionarla, causando que la sangre retroceda en las venas, lo cual puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax.

10. Dolores de cabeza, convulsiones y vómito

A los niños que se les ha propagado la enfermedad hasta el cerebro y la médula espinal, pueden experimentar dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, debilidad, convulsiones, vómitos, problemas de equilibrio y visión borrosa.

Teniendo en cuenta estas señales podrás prevenir tratamientos demasiado invasivos y prolongados; y en caso de encontrarte efectivamente con un diagnóstico positivo, es importante que tengas en cuenta que existen espacios solidarios que ofrecen su apoyo a las familias que más lo necesitan. La Fundación Soles constituye uno de estos espacios y brinda el apoyo emocional y económico que los niños necesitan los 365 días del año. Su sede se encuentra en la ciudad de Córdoba y actualmente están construyendo una casa para albergar a familias que deban trasladarse desde el interior de la provincia o desde otros puntos del país para llevar adelante los respectivos tratamientos oncológicos. Quienes deseen colaborar con esta asociación, pueden hacerlo a través de donaciones mensuales o mediante voluntariado. Más información en www.soles.org.ar.